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La
homofobia mata
Por
Mario Osava
Rio
de Janeiro, Brasil, 25 abr. (IPS)— El asesinato de 2.092
homosexuales entre 1980 y 2001 hace de Brasil el país más peligroso
del mundo para esa minoría, según el libro “Causa mortis: Homofobia”.
El no gubernamental Grupo Gay de Bahía (GGB), que analiza hace
años la intolerancia extrema hacia quienes ejercen opciones
sexuales distintas, decidió reunir los datos en un informe,
presentado el miércoles en Brasilia.
Pero
el total de víctimas debe ser aun mayor, porque muchos casos
o sus motivos no figuran en la cobertura de los medios de comunicación,
principal fuente de las estadísticas, dijo a IPS Marcelo Cerqueira,
uno de los dos autores del informe.
Apenas
10 por ciento de los asesinos suelen ser apresados, reflejando
la impunidad de esos crímenes cometidos en general por jóvenes
de hasta 21 años, pobres y sin calificación profesional, muchos
de ellos desempleados y viviendo de la prostitución.
Por
otra parte, no se pudo obtener datos de ocho de los 27 estados
brasileños. Los casos comprobados constituyen “solamente la
punta del iceberg”, señaló Cerqueira, profesor de Historia y
defensor de los derechos humanos de los homosexuales.
El
GGB, radicado en Salvador, capital del nororiental estado de
Bahía, sostiene que Brasil es el país que más sufre este tipo
de violencia, pues su promedio anual de asesinatos de homosexuales,
100, triplica el de México y cuadruplica el de Estados Unidos,
naciones donde este fenómeno es bien conocido.
“Es
una paradoja” en un país cuya imagen es de libertad y tolerancia
sexual, donde muchos hombres se disfrazan de mujer y los travestis
son aplaudidos durante el Carnaval, observó Cerqueira.
Pero
la realidad cultural es distinta. Gran parte de los hombres,
según los psicólogos, recurre a la violencia para afirmar su
diferencia, su virilidad, indicó el activista.
Eso
es particularmente perverso porque la mayor parte de los asesinos
son pobres y marginados, tal como sus víctimas, pero “no aceptan
esa igualdad y buscan distinguirse por la fuerza”, lamentó.
El
año pasado hubo 132 asesinatos, según el registro de “Causa
Mortis: Homofobia”, superando los 130 de 2000 y mucho más aun
el promedio de las dos últimas décadas. Eso puede indicar tanto
un aumento de la intolerancia como una mejor divulgación de
estos homicidios.
Ese
crecimiento, en realidad, acompaña el de la violencia general
en la sociedad brasileña, especialmente en las grandes ciudades.
Pero no coincide con los índices locales, pues refleja condiciones
específicas.
El
informe fue presentado en Brasilia porque en la capital brasileña
se registraron 11 asesinatos de homosexuales el año pasado,
la mayor proporción respecto de la población total, explicó
el presidente del GGB, Luiz Mott, coautor del informe.
Sin embargo, el Distrito Federal, jurisdicción donde está Brasilia,
presenta un índice de homicidios muy inferior al de otras metrópolis,
como Sao Paulo y Rio de Janeiro.
El
movimiento se preocupa también por la región norororiental del
país, que concentra un tercio de los asesinatos de homosexuales,
lesbianas y travestis, superando su participación en la población
total del país y más aun los índices de criminalidad.
Los
asesinatos del año pasado confirmaron una tendencia de años
anteriores. Una mayoría de los casos ocurrió en las madrugadas
del domingo, en primer lugar, y del viernes, en segundo. Diciembre
fue el mes con más asesinatos, con 15 casos.
Esa concentración se debe “quizás a que diciembre es el mes
de las fiestas de familia y los homosexuales no se relacionan
mal con esa institución”, observó Cerqueira.
De
los 132 asesinados el año pasado, 60 eran personas “sin profesión
o desempleadas” y la mayoría tenían entre 31 y 40 años.
Tres
asesinatos con fuerte impacto público en los últimos años reflejaron
por su crueldad el grado de la violencia originada por el prejuicio.
Uno de los asesinados fue un travesti golpeado hasta morir por
una pandilla juvenil racista en Santo André, cerca de Sao Paulo.
Hace
cuatro años, otros dos fueron arrojados al mar por tres policías
militares, en Salvador, y uno de ellos murió. Los asesinos fueron
apresados en este caso. En marzo, otro asesinato conmovió la
opinión pública: un homosexual fue apedreado hasta morir en
el pequeño estado nororiental de Alagoas.
Para
poner fin o reducir la violencia contra el sector de la población
“más vulnerable”, al que muchos consideran “inferior, de segunda
categoría”, es necesaria una amplia campaña contra el prejuicio,
sostuvo Cerqueira.
La
prensa debe modificar, “especialmente en sus páginas policiales”,
el vocabulario despectivo u el “tratamiento grosero” dado a
los homosexuales, señaló.
El
movimiento reclama también la creación de organismos oficiales
similares a los que defienden los derechos de mujeres, negros
e indígenas, además de participación en el Consejo Nacional
de Educación, para que la enseñanza “combata la discriminación
contra homosexuales”, en lugar de estimularla como hace actualmente,
concluyó Cerqueira.
Venezuela:
crece debate por papel de EEUU en golpe de Estado
Por
Andrés Cañizález
Caracas,
Venezuela, 24 abr. (IPS)— El papel de Estados Unidos en
el golpe de Estado que apartó temporalmente del gobierno a Hugo
Chávez levanta suspicacias en Venezuela, pese a la desmentida
de Washington, que calificó de ridículas esas acusaciones.
Los
principales portavoces de política exterior del gobierno de
Chávez y de su Movimiento V República (MVR) se rehusaron este
miércoles a comentar las expresiones del diputado Roger Rondón,
quien acusó a altos oficiales estadounidenses acreditados en
Caracas de respaldar el golpe del 12 de este mes.
Rondón
integra el ala del Movimiento al Socialismo que respalda a Chávez.
El
canciller Luis Alfonso Dávila prefirió no hablar sobre el papel
que habría jugado Washington en la crisis institucional, que
derivó en la sustitución durante dos días de Chávez por el empresario
Pedro Carmona, con respaldo del alto mando militar.
Carmona, en declaraciones realizadas este miércoles a una emisora
radial, negó de manera tajante haber recibido instrucciones
o apoyo de Estados Unidos para sacar del poder a Chávez.
El
empresario cumple presión domiciliaria mientras es procesado
por la justicia por su responsabilidad en el efímero gobierno
de facto que disolvió la Asamblea Nacional (parlamento) y desconoció
el resto de los poderes públicos, incluidos gobernadores y alcaldes
elegidos por voto popular.
A
pesar de los desmentidos, resulta difícil de explicar la visita
del embajador de Washington en Caracas, Charles Shapiro, al
presidente de facto, en un tácito reconocimiento. Shapiro fue
uno de los únicos dos diplomáticos en tener ese gesto con un
gobierno que sólo duro 48 horas.
El MVR no avala las declaraciones de Rondón, pues “fueron hechas
a título personal”, dijo a IPS el diputado Tarek William Saab,
vicepresidente de la Comisión de Política Exterior de la Asamblea
Nacional y responsable del área internacional en el Comando
Táctico Nacional del partido gobernante.
Saab
apuntó que el MVR y el presidente Chávez coinciden en “actuar
con prudencia en el análisis de los hechos que rodearon el golpe
de Estado”, y precisó que el gobierno y el Congreso de Estados
Unidos realizan investigaciones para determinar si Washington
jugó algún papel en la crisis.
El
asunto es analizado “a través de canales diplomáticos” por Venezuela
y Estados Unidos, cuyas relaciones han pasado por momentos difíciles
desde que Chávez asumió el gobierno en febrero de 1999, confirmó.
La política de Chávez de fortalecer la Organización de Países
Exportadores de Petróleo (OPEP), sus lazos con Libia e Iraq
en el marco de la llamada diplomacia petrolera y su cercanía
con el presidente cubano Fidel Castro afectaron los vínculos
con Washington.
Los
mandatarios antecesores de Chávez siempre tuvieron cuidado de
evitar choques con Estados Unidos, aunque impulsaran políticas
en favor de la integración regional y del mundo en desarrollo.
En cambio, Chávez ha dicho que su acción diplomática “es soberana
y en procura de un mundo multipolar”.
En
tanto, el canciller Dávila sólo comentó este miércoles que esperará
la “aclaración de la posición” de las autoridades estadounidenses
respecto a la crisis de la segunda semana de este mes.
“Es
a ellos (Estados Unidos) a quienes les corresponde en virtud
de los hechos, de las circunstancias que rodearon esto, hacer
una evaluación, que nosotros estaremos muy pendientes de seguir”,
dijo el alto funcionario, quien viajó a Washington la semana
pasada para realizar contactos políticos y diplomáticos.
Dávila asistió en la capital estadounidense a la asamblea extraordinaria
de la Organización de Estados Americanos (OEA), que examinó
el caso venezolano.
También
se entrevistó con el subsecretario de Estado para Asuntos Interamericanos
de Estados Unidos, Otto Reich, y con el director de Asuntos
Interamericanos del Consejo de Seguridad Nacional, John Maisto,
que depende directamente de la presidencia de George W. Bush.
Mientras,
este viernes arribará a Venezuela una delegación de legisladores
estadounidenses para reunirse con autoridades y portavoces de
la oposición a Chávez, en el marco de las investigaciones ordenadas
en Washington.
El
director de la Escuela de Estudios Internacionales de la Universidad
Central de Venezuela (UCV), Franklin González, comentó a IPS
que la actuación de Estados Unidos en la crisis “causa muchas
dudas” y eso se hizo evidente desde el primer momento en que
se produjo la salida temporal de Chávez del poder.
“La
primera declaración del Departamento de Estado, en lugar de
condenar al golpe, lo que hizo fue señalar la responsabilidad
de Chávez”, explicó el académico.
El
gobierno de Bush no puede tener un doble discurso en estos asuntos,
pues “no hay golpes buenos y golpes malos”, añadió González,
quien entiende que ese país debe aclarar su responsabilidad
tanto sí participó como si sólo tuvo conocimiento previamente.
Además,
el gobierno de Bush deberá aclarar la presunta presencia de
oficiales militares estadounidenses, adscritos a la embajada
en Caracas, en el Fuerte Tiuna en el momento en que se derrocaba
a Chávez, como denunciara un diario estadounidense y con el
cual coincidió el diputado Rondón.
A juicio de Rondón, en Washington “se tejió la idea del golpe
de Estado desde el mismo momento en que consideró que la victoria
de Chávez era nefasta para sus intereses”.
Chávez,
que lleva adelante su llamada “revolución social bolivariana”,
aclaró en marzo ante corresponsales extranjeros que su gobierno
no era socialista y que “en ningún momento” se pondría en peligro
las inversiones o propiedades de empresas de Estados Unidos.
Por
el contrario, el mandatario mantenía por esos días encuentros
con ejecutivos de grandes empresas estadounidenses, en especial
del mundo petrolero.
Venezuela
es el tercer abastecedor de crudo de Estados Unidos y el más
importante en cuanto a cercanía geográfica.
En
una entrevista con una cadena internacional de televisión, Chávez
expresó el sábado pasado su deseo de que sean falsas las versiones
sobre el apoyo estadounidense al golpe que lo alejó del gobierno
por 48 horas.
“Yo
espero que todas las informaciones que están saliendo no sean
ciertas. Yo no quiero precipitarme (en pronunciarme). Ya iremos
evaluando y conversando”, advirtió el mandatario.
Por
su parte, Washington admitió que algunos funcionarios habían
realizado contactos, previo al golpe de Estado, con dirigentes
de la oposición, algunos de los cuales estuvieron involucrados
en el frustrado gobierno de facto.
Bush
le advirtió a Chávez, luego de que éste retomara el poder, que
debía “aprender la lección” y lo llamó a respetar la Constitución
y las reglas democráticas, un llamado que de forma clara no
le hizo Washington al gobierno provisional de Carmona.
La
embajada de Estados Unidos en Caracas por su parte, emitió un
comunicado el martes para rechazar las declaraciones del diputado
Rondón, a las que calificó de “ridículas y totalmente sin fundamento”.
“Tales
declaraciones irresponsables sirven solamente para confundir
los esfuerzos de entender acertadamente los acontecimientos”,
reza el comunicado de la representación diplomática.
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