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Colombia: Jaque de las FARC
a la autoridad del Estado
Por María Isabel García
Bogota, Colombia, 24 jun (IPS)— Más de
la mitad de los 32 departamentos colombianos son afectados por
una masiva renuncia de alcaldes, concejales y jueces que fueron
declarados objetivo militar por las insurgentes Fuerzas Armadas
Revolucionarias de Colombia (FARC), y la crisis puede extenderse.
En el fondo del problema hay “una disputa de
legitimidades” y una “demostración de fuerza en las regiones”,
dijo a IPS el analista político Marcos Romero, catedrático de
la Universidad Nacional. El resultado “puede ser un retroceso
en las conquistas de la descentralización democrática” que llevó
en la última década a la “elección de alcaldes y gobernadores”,
y un “recorte de libertades individuales”, advirtió Romero.
El alcalde mayor de Bogotá, Antanas Mockus, amenazado
por las FARC, acusó a ese grupo de aplicar un modelo de ”autoritarismo
extremo, vagamente emparentado con el marxismo que todavía invoca”.
“No me retiraría de la alcaldía por ninguna razón”,
aseguró Mockus, pero admitió que sus pares de pequeñas localidades
son más vulnerables.
Mockus y otros 10 alcaldes del departamento de
Cundinamarca, en cuya jurisdicción está la capital, figuran
en la lista de autoridades a las cuales el Bloque Oriental de
las FARC dio plazo hasta este miércoles para dimitir.
A “los que no cumplan con esta determinación,
pueden capturarlos o ajusticiarlos (...). Nuestra consigna es
no dejar funcionar a ningún representante del Estado, en ninguno
de los municipios”, señalaron los guerrilleros en un comunicado
interceptado y divulgado por las autoridades.
El ultimátum del Bloque Oriental abarca a alcaldes,
concejales, inspectores, jueces y fiscales de los departamentos
de Amazonas, Arauca, Boyacá, Casanare, Guainía, Guaviare, Meta
y Vichada, todos de la región sudoriental.
Según las autoridades, el jefe militar de las
FARC, Jorge Briceño, llamado “Mono Jojoy”, dio a los 60 frentes
insurgentes del país la orden de amenazar a funcionarios para
que renuncien.
Otros bloques de las FARC lanzaron la ofensiva
contra autoridades municipales de los departamentos de Caldas
y Risaralda, en la central zona cafetalera, del central de Santander
y del nororiental de Norte de Santander.
El viernes anunciaron su renuncia unos 100 funcionarios
de Arauca, en la frontera oriental con Venezuela, entre ellos
nueve alcaldes, diputados y concejales, pero el gobernador encargado
de ese departamento, Eduardo Bernal, no aceptó las dimisiones
por orden de la administración central.
“Mantenemos la renuncia masiva”, dijo este lunes
el alcalde de Arauca, Jorge Cedeño, quien llegó a Bogotá para
buscar una entrevista con el presidente Andrés Pastrana.
Grupos paramilitares de Arauca también presionaron
a los alcaldes, a quienes colocaron entre “dos espadas”, sostuvo
el secretario ejecutivo de la Federación Nacional de Municipios,
Gilberto Toro.
El alcalde de Guatapé, Orlando Giraldo, comunicó
el sábado la decisión de dimitir que adoptó junto con otros
22 mandatarios del central departamento de Antioquia, tras una
asamblea.
“Frente a la contundencia de las amenazas que
las FARC profieren contra las instituciones locales, nuestra
integridad física y la de nuestras familias, nos vemos forzados
a presentar renuncia en forma conjunta y pública al mandato
popular que nuestras comunidades democráticamente nos otorgaron”,
anunciaron los 23.
Esos renunciantes forman parte de un movimiento
que reivindica la búsqueda regional de acuerdos humanitarios
con los insurgentes, en un intento por mermar la presión sobre
la sociedad civil.
Eso no es aceptado por el gobierno central. “No
se puede confiar en la palabra de las FARC”, sostuvo el domingo
en Medellín, la capital de Antioquia, el ministro de Defensa,
Gustavo Bell, quien presidió allí la reunión de un consejo de
seguridad, y pidió a los alcaldes permanecer en sus puestos.
Bell se comprometió a proteger a las autoridades
locales, y alegó que “no se debe renunciar porque con eso se
haría el juego a las FARC, que no dejan de ser una minoría violenta”.
En el mismo sentido se pronunció este lunes Luis Arias, presidente
de la Federación de Gobernadores, primera instancia administrativa
a la que corresponde aceptar o rechazar las renuncias.
“No podemos permitir” las renuncias, porque ”la
democracia es una y todos los colombianos debemos salir a trabajar
y a defenderla” dijo Arias a la emisora de radio RCN.
“No estoy aquí por llevarle la contraria al grupo
guerrillero. (...) La democracia es más fuerte que el desafío
de las FARC”, dijo al diario El Tiempo Néstor Ramírez, alcalde
de San Vicente del Caguán, en el meridional departamento del
Caquetá.
El gobierno estableció en ese departamento una
zona de distensión para el diálogo de paz con las FARC, cancelado
el 20 de marzo, y Ramírez fue elegido por el partido Verde Oxígeno,
cuya candidata presidencial, Ingrid Betancurt, fue secuestrada
por los insurgentes.
La actual crisis comenzó en los primeros días
de este mes, cuando 16 alcaldes del Caquetá y siete del sudoriental
depatamento del Huila fueron declarados objetivos militares
por las FARC, pero las amenazas contra alcaldes no son un dato
nuevo.
Ahora los alcaldes “están enfrentados a la misma
situación que hace años enfrentan los campesinos colombianos”,
indicó Romero.
En medio del abandono estatal, todos quedan “presos
de una dinámica de guerra civil que los somete a pocas opciones:
sumarse a la guerra , irse a la marginalidad en las ciudades,
o ser asesinados, secuestrados, o desaparecidos”, explicó.
“Históricamente las FARC han lanzado acciones
de despedida y bienvenida a los gobiernos” como la actual, que
coincide con el fin del mandato de Pastrana, quien traspasará
el mando el 7 de agosto al presidente electo, Alvaro Uribe.
Es “irónico” que las izquierdistas FARC y el
derechista Uribe “tiendan a agudizar el autoritarismo” y a propiciar
condiciones de “guerra civil”, en forma simultánea.
La actual ofensiva no demostrará control de guerrilleros
o paramilitares sobre territorios, ”pero sí su capacidad de
desestabilización”, opinó.
El Estado “no tiene capacidad” de proteger a los
alcaldes con medios militares, porque en 180 de los 1.089 municipios
del país no hay presencia de fuerza pública, y tampoco en un
sentido más amplio “que comprende, ante todo, el respaldo de
la sociedad a las políticas que se adoptan desde la democracia”,
señaló.
En muchas regiones la presencia estatal es “bastante
frágil y traumática” y es probable que con el gobierno de Uribe
haya mayores recortes de las libertades individuales, comentó.
Fernando Londoño, quien será ministro del Interior
y Justicia de Uribe, planteó la intención de reformar la Constitución
de 1991, que dio paso a la elección popular de alcaldes y gobernadores
y a la descentralización administrativa, para volver al régimen
de estado de sitio que rigió durante casi medio siglo.
La actual crisis de los alcaldes parece abonar
el terreno para esa reforma, y el defensor del pueblo, Eduardo
Cifuentes, ya propuso que el gobierno decrete la “conmoción
interior”, uno de los estados de excepción previstos en la Constitución.
Corte Suprema prohíbe ejecución
de disminuidos mentales
Por Jim Lobe
Washington, DC, 20 jun (IPS)— La Corte
Suprema de Justicia de Estados Unidos prohibió este martes la
ejecución de personas con disminución intelectual condenadas
a muerte, por considerarlo un castigo cruel e inusual y, por
lo tanto, inconstitucional.
Seis de los nueve integrantes de la Corte Suprema
entendieron que la ejecución de una persona con inteligencia
limitada no tiene un propósito legítimo. La sentencia se refiere
a la condena a muerte por asesinato de Daryl Atkins, quien tiene
un coeficiente intelectual de 59.
En los últimos años surgió un consenso nacional
e internacional que impone la prohibición de esa práctica, sostuvieron
los jueces.
“No estamos convencidos de que la ejecución de
criminales con retraso mental contribuya con los propósitos
disuasivos o justicieros de la pena de muerte”, escribió el
juez Paul Stevens, redactor del fallo de la mayoría.
Organizaciones de derechos humanos y contrarias
a la pena capital afirmaron este jueves que la sentencia significa
un gran avance para su causa.
“La ejecución de retardados mentales ha sido
por mucho tiempo una violación de los principios internacionales
de justicia y decencia”, dijo el director ejecutivo de la filial
estadounidense de Amnistía Internacional, William Schulz.
“En este caso, la Corte Suprema finalmente condujo
a Estados Unidos a la comunidad de naciones civilizadas”, afirmó
Schulz.
“Treinta estados estadounidenses han prohibido
la pena de muerte en general o detuvieron la ejecución de personas
con retardo mental. No hay duda de que hoy existe un consenso
nacional al respecto”, afirmó el director del Centro de Información
sobre la Pena de Muerte (DPIC), Ricard Dieter.
“Persisten otras preocupaciones acerca de la
pena capital, pero al menos hoy hemos detenido una práctica
que la mayoría de los estadounidenses consideran aborrecible,
y también en el resto del mundo”, agregó.
Los tres jueces que votaron contra el fallo fueron
designados por presidentes del Partido Republicano, el mismo
al que pertenece el actual jefe de gobierno, George W. Bush.
Uno de ellos fue el presidente de la Corte Suprema,
William Rehnquist, designado por Richard Nixon hace 30 años,
quien cuestionó, en particular, las referencias del fallo en
mayoría a leyes extranjeras y a encuestas.
Desde 1995, sólo tres países —Estados Unidos,
Japón y Kirguistán— ejecutaron a personas con retardo mental,
según Amnistía. Estados Unidos ejecutó desde 1977 al menos a
35 personas con disminución intelectual o con daños cerebrales
importantes, agregó la organización, con sede en Londres.
Los tres jueces en minoría también observaron
que la mayoría descartó un fallo de 1989 según el cual la ejecución
de retardados mentales no constituía un castigo cruel o inusual,
los cuales están prohibidos por disposición constitucional.
“Rara vez una opinión de esta Corte se basó tan
obviamente sobre la visión personal de sus miembros”, escribió
el juez John Scalia, considerado el más derechista del tribunal.
Pero la decisión de 1989 consideraba de que aún
no se había desarrollado un ”consenso nacional” contra la ejecución
de personas con capacidad mental disminuida. Trece años después,
16 estados más y el propio gobierno federal sancionaron leyes
que prohíben esa práctica.
Los tribunales del oriental estado de Virginia
condenaron a Daryl Atkins a muerte por el robo y asesinato del
aviador Eric Nesbit. Su cociente intelectual de 59 era bastante
menor de 70, debajo del cual, según la opinión predominante,
corresponde un diagnóstico de retardo mental.
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