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ONG reciben un trago de su propia medicina
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El Salvador: Regreso con gloria a hospitales
Por Néfer Muñoz
San Jose, El Salvador, 13 de junio (IPS) Los médicos y funcionarios
de la salud pública de El Salvador regresarán el próximo
lunes a sus puestos, tras firmar este viernes un acuerdo para poner fin
a la huelga de casi nueve meses, que frenó la privatización
y asestó un duro golpe al gobierno.
El pacto alcanzado entre el gobierno de Francisco Flores y los sindicatos
del estatal Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS) permitirá
que más de un millón de salvadoreños vuelvan a tener
acceso a la atención gratuita gracias a un plan especial de horas
extras y visitas especiales a comunidades rurales.
La huelga iniciada el 18 de septiembre, fecha desde la cual sólo
se atendieron emergencias, deja un sinsabor a las dos partes, pero sobre
todo al gobierno, a quien la mayoría de la población le
atribuye la responsabilidad del conflicto, según diversas encuestas.
El mayor logro de esta huelga es que reactivamos el movimiento social
y logramos detener una privatización, declaró a IPS
el secretario general del sindicato de médicos del ISSS, el cirujano
Isaías Cordero del Cid.
Los delegados sindicales y del gobierno firmaron un documento, presentado
por un grupo de mediadores, por el cual se establece reinstalar a los
huelguistas en sus puestos, pagar la mitad de los salarios no devengados
y restituir en sus empleos a 125 trabajadores que habían sido despedidos.
Los sindicalistas no pudieron incluir el compromiso escrito del gobierno
de no insistir con la privatización del ISSS, pero la propia paralización
de actividades y manifestaciones ya habían obligado al Poder Ejecutivo
a retirar tres proyectos de ley al respecto que había presentado
al Congreso.
Reconocemos que no logramos todo lo que queríamos, pero esto
es un buen inicio, pues hemos despertado a un pueblo que estaba adormecido
y que ahora se opondrá a la privatización de los sectores
del agua, la educación y las obras públicas, agregó
Cordero del Cid.
Los casi nueve meses de huelga fueron un duro golpe para El Salvador,
uno de los países con mayor densidad de población en América
Latina. En este país de 21.000 kilómetros cuadrados viven
6,2 millones de personas.
Se calcula que durante la paralización de actividades de los 11.500
funcionarios del ISSS, que tiene a su cargo a la mayoría de los
principales hospitales públicos del país, se perdieron miles
de citas de consulta externa, cirugías y diagnósticos.
Cordero del Cid detalló que, para recuperar el tiempo de atención
perdido, los médicos y empleados del Instituto trabajarán
sin cobrar horas extras y formarán brigadas para visitar comunidades
rurales.
Los sindicatos de médicos y funcionarios convocaron en estos últimos
nueve meses a varias manifestaciones, llamadas marchas blancas,
en algunas de las cuales lograron movilizar a unas 250.000 personas.
Es un alivio que termine esta huelga. Como gobierno, decimos que
la verdad este acuerdo no nos conviene, pero lo aceptamos para que todo
esto termine, dijo a IPS el director de Comunicaciones del ISSS,
Marvin Quinteros.
Los proyectos que el gobierno había enviado al Congreso legislativo
no pretendían privatizar al ISSS sino mantener la seguridad social
pública, pero con una apertura a otras empresas privadas, explicó
el funcionario.
Se pretendía eliminar ese monopolio (...) y lo que pasa es
que los sindicalistas lo han manejado con tintes políticos y, bueno,
les ha dado resultado. Pero reiteramos que no queremos privatizar,
agregó.
Quinteros indicó que, tras la huelga, no hay actores sociales ganadores
ni perdedores, pues en realidad los grandes perjudicados fueron los usuarios.
Ahora se espera que el ISSS amplíe la cobertura, que actualmente
abarca a cerca de un millón de salvadoreños. Además,
el gobierno se ha comprometido a invertir más dinero en infraestructura
y equipos.
Esta huelga es un referente para toda América Latina. Le
estamos enviando un mensaje a la región para que sepan que sí
se puede luchar contra el neoliberalismo, comentó a IPS el
secretario general de los trabajadores del ISSS, Ricardo Monge.
Los huelguistas han tenido que pagar un alto costo, ya que se dejaron
de atender a miles de pacientes y no recibieron sus salarios durante más
de ocho meses, apuntó.
Sin embargo, tenemos la gran satisfacción de que el Congreso
ha archivado los proyectos privatizadores, con lo cual ya no se beneficiarán
las empresas privadas nacionales y transnacionales que aplaudían
la venta del ISSS, sostuvo Monge.
En tanto, los expertos entienden que una de las principales víctimas
políticas de la huelga fue la gobernante Alianza Republicana Nacional
(Arena), como lo indican los resultados de las elecciones legislativas
y de alcaldes de marzo.
La derechista Arena pasó de tener 29 de las 84 bancas en el Congreso
unicameral y pactos que le permitían obtener mayoría absoluta,
a contar ahora con 27 diputados y dificultades para acordar con grupos
opositores.
La otra cara de la moneda en esta disputa política con la huelga
como telón de fondo es el izquierdista Frente Farabundo Martí
para la Liberación Nacional (FMLN), que desde el principio apoyó
públicamente el conflicto de la salud y hoy recoge los frutos.
El FMLN trepó de 25 a 31 escaños parlamentarios y su imagen
ganadora crece hasta ubicarlo como favorito en las encuestas para ganar
la presidencia en las elecciones de 2004.
El gobierno de Flores señala al FMLN de ayudar a crear un ambiente
de zozobra en torno a la presunta privatización del ISSS para ganar
puntos políticos, y que los líderes huelguistas responden
a esa fuerza izquierdista.
El abogado Rubén Zamora, quien encabezó al grupo de mediadores
que redactó la propuesta para levantar la huelga, se manifestó
convencido de que la huelga en la salud estatal pudo haberse levantado
muchos meses atrás.
El problema es que en El Salvador los conflictos tienden a politizarse
en demasía. Como balance podemos decir que el país perdió
mucho, porque se afectó la atención de miles de pacientes,
pero también el país ganó, porque se frenó
un proyecto privatizador, indicó Zamora a IPS.
Zamora sostuvo que la huelga en el ISSS es un ejemplo de la polarización
que afronta este país. La reinserción de los médicos
y trabajadores le costará al Estado cerca de 1,5 millones de dólares.
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ONG reciben un trago de su propia medicina
Por Jim Lobe
Washington, DC, 12 de junio (IPS) Expertos cercanos al gobierno
de Estados Unidos lanzaron una campaña de vigilancia al financiamiento,
la agenda y las actividades de las ONG internacionales, que hacen un seguimiento
constante a la política de Washington.
El Instituto Estadounidense de la Empresa (AEI) anunció, junto
con la derechista Sociedad Federalista de Estudios sobre Leyes y Políticas
Públicas, el lanzamiento de un nuevo sitio en Internet (http://www.NGOWatch.org),
en el que expondrá información sobre varias ONG (organizaciones
no gubernamentales).
Pero no vigilarán a cualquier organización, sino en especial
a aquellas con una agenda progresista y liberal,
que predican la gobernanza global y otros conceptos también
promovidos por la Organización de las Naciones Unidas y agencias
multilaterales.
Este proyecto tiene el propósito de contrarrestar la influencia
mundial de las ONG contrarias a la política exterior de Estados
Unidos y a las empresas multinacionales.
El AIE expresó su preocupación por lo que considera una
ingenuidad de parte del gobierno del presidente George W.
Bush y de varias empresas, al proveer financiamiento a las ONG.
En muchos casos, ingenuos reformadores del sector privado, junto
a varias firmas y funcionarios de gobierno, las reciben como si nada,
afirmó John Entine, de AIE.
Al presentar el sitio el miércoles, AIE realizó una conferencia
bajo el título: Las ONG: el creciente poder de unos pocos
elegidos, en la que se presentó a estas organizaciones como
una gran amenaza al gobierno de Bush, al capitalismo de libre mercado
y a la política exterior de Washington.
La conferencia fue coauspiciada por el derechista Instituto de Asuntos
Públicos, de Australia.
Las ONG crearon sus propias reglas y ahora quieren que los gobiernos
y las empresas se sometan. Dirigentes empresariales y políticos
son obligados a responder a la maquinaria mediática de las ONG,
y los recursos de los contribuyentes e inversionistas son usados para
fines que ellos nunca avalaron, señalaron los organizadores
de la conferencia.
El extraordinario crecimiento de las ONG en estados liberales tiene
el potencial de socavar la soberanía de las democracias constitucionales,
añadieron.
El hecho de que en la conferencia participaron no menos de 42 funcionarios
de política exterior, autoridades judiciales y figuras prominentes
como el ex jefe de los asesores políticos del Pentágono
Richard Perle y Lynne Cheney, esposa del vicepresidente Dick Cheney, parece
sugerir que Washington prepara una verdadera embestida contra las ONG.
La conferencia fue realizada cuando todavía se sentían los
ecos de las duras declaraciones realizadas el mes pasado por el director
de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID),
Andrew Natsios.
Natsios acusó a las ONG que recibieron financiamiento de USAID
para realizar programas humanitarios en Afganistán de no darle
a Washington el crédito que merece por su colaboración.
Sus afirmaciones también coincidieron con algunos intentos de las
autoridades de USAID de acercarse al sector privado en vez de a las ONG
para el trabajo en Iraq y en otros países en desarrollo. La agencia
también impuso reglas más severas a las organizaciones civiles
que aspiran a recibir su dinero.
En ese contexto, la conferencia de AEI podría ser considerada como
parte de un patrón de comportamiento problemático, según
un funcionario de una ONG que pidió no ser identificado. Queremos
estar seguros de que esto no es más que una coincidencia,
dijo.
El mensaje de la conferencia del miércoles fue que algunas ONG
como Amnistía Internacional, CARE, Oxfam y Amigos de la Tierra
Internacional han realizado un valioso trabajo en la promoción
de los derechos humanos, el desarrollo y la protección del ambiente,
pero que sus políticas, en particular la internacional, podrían
socavar los intereses de Estados Unidos y los principios de la libre empresa.
Las ONG internacionales persiguen una nueva y penetrante forma de
conflicto contra las corporaciones multinacionales o biz-war
(del inglés bussiness, negocios, y war,
guerra), sostuvo el profesor de Ciencias Políticas de la Universidad
George Washington Jarol Manheim.
Las ONG, por ejemplo, trabajan con inversores institucionales como fondos
de pensión sindicales y eclesiásticas en el movimiento denominado
de inversión social, que patrocina políticas
empresariales respetuosas del ambiente y de los derechos humanos en asambleas
de accionistas.
Esos esfuerzos, dijo Manheim, deben ser considerados parte de una
campaña antiempresa mayor que también incluye boicots
y otras medidas para influir sobre el comportamiento de las compañías.
Por otra parte, las empresas participan cada vez más en proyectos
conjuntos con ONG, apelan a asesores de ONG e incluso contratan a empleados
de ONG para protegerse contra la publicidad negativa, según el
experto.
Esa posición fue compartida por Entine, de AEI, para quien el movimiento
de inversión social es un lobo disfrazado de cordero.
Las ONG contrarias al libre mercado extienden su alcance hasta las
juntas de las corporaciones, dijo.
Por su parte, el profesor de Asuntos de Gobierno Jeremy Rabkin, de la
Universidad Cornell, cuestionó a las empresas que procuran mantener
buenas relaciones con las ONG. Por supuesto, es un programa de izquierda.
Es global, es antinacional, afirmó.
Para Rabkin, la propia noción de organización no gubernamental
es un concepto estalinista
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